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Hay un viejo proverbio que dice: “El maestro llega cuando el alumno está preparado”

Con esta entrada me gustaría homenajear a nuestro maestro Pedro Pinar, a través de sus alumnos.

Todos conocemos las dotes como artista marcial del sensei, pero nos enseña mucho más.

Ahora que, por motivos profesionales, pasa menos tiempo del que nos gustaría(y me consta que del que le gustaría a él) con nosotros sus enseñanzas son más importantes.

Ha sido muy gratificante escuchar a todos los senpais, independientemente de la disciplina marcial, hablarle a los nuevos alumnos y a los padres de los más jóvenes, de respeto, etiqueta, constancia, esfuerzo, humildad… y apenas dedicar un par de minutos a las bondades del arte en cuestión.

Mantener viejas tradiciones, como la limpieza del tatami para que los estudiantes que vienen detrás nuestra se lo encuentren en perfectas condiciones nos enseña dos aspectos muy importantes que se están perdiendo:

La preocupación por los demás. Después de una dura clase tenemos que hacer un esfuerzo más y esta vez no es para nuestro propio beneficio.

La humildad. En el dojo no hay distinciones, el dogi(vestimenta) nos iguala, no importa nuestro trabajo, donde vivimos, qué coche conducimos… Todos cogemos la escoba.

En todas las conversaciones que recuerdo haber mantenido con el sensei sobre la crisis o alguna que otra situación complicada, de carácter personal, profesional, lúdica, de cualquiera, siempre ha hecho referencia al budo. Siempre termina resumiendo su exposición en algo así cómo:”… bueno, las cosas no son fáciles y requieren mucho esfuerzo. Debes saberlo bien como practicante de artes marciales…” Nuestro sensei siempre da por hecho que sólo existe un camino, el de la constancia y el esfuerzo.

Cuando me ofreció dirigir las clases infantiles y le pregunté que línea de trabajo seguir su respuesta no me sorprendió: “…Eso es lo de menos, ya aprenderán, la mayoría no seguirán dentro de diez o quince años. Ahora lo importante es enseñarle disciplina, respeto, educación, cortesía… Karate.”

Imagino que algo parecido hablaría con el resto porque por encima de la técnica, que no es floja precisamente, la mayoría de las intervenciones de los senpais hacen referencia a la importancia de la actitud, el control, el respeto, la constancia, el esfuerzo y el resto de cualidades que nos recuerdan cada vez que entramos en nuestro dojo que por encima de los buenos artistas marciales están las buenas personas.

Agradecer a Pedro que haya formado en esa línea a todos sus alumnos y en especial a Miguel Ángel, Rafa, Manolo, Fernando y Cándido para poder seguir trabajando el verdadero espíritu del budoka.

Por suerte el sensei goza de una magnífica salud y es joven así que disfrutaremos durante mucho tiempo de sus enseñanzas y compartiendo momentos de verdadero budo.

J. Sánchez

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