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Entiendo como defensa personal cualquier acción que nos permita salir airoso de un intento de agresión física o en su defecto minimizar los daños que esta agresión pudiese ocasionarnos.

Por supuesto como karateka no entiendo el karate desde otra perspectiva que no sea la defensa personal pues así surgió y así se desarrollo en sus orígenes okinawenses. Pero este no es el tema del artículo.

La defensa personal no es un juego, ni un deporte, ni una actividad física es una ACTITUD y como tal entiendo que hay que trabajarla.

Como se trata de algo realmente serio exige la misma seriedad por parte aquellas personas que quieran adquirir ciertos conocimientos en este área. Las técnicas tienen que ser simples y eficaces y siempre adecuadas a las condiciones del practicante y adaptadas a la situación donde tengamos que desarrollarlas. Una persona de 50kgs no podrá basar su defensa en las mismas acciones que una de 100kgs por ello como he escrito anteriormente es necesario adecuar las técnicas a nuestra condición propia.

Permanecer en un estado de alerta constante, por supuesto sin llegar a la psicosis, nos permitirá ganar un tiempo realmente importante a la hora de defendernos ante una posible agresión. Controlar los nervios, los nuestros y los de nuestro/s agresor/es, es quizás la parte más complicada por la dificultad de recrearlas en un ambiente controlado. Ser consciente de todo lo que nos rodea nos facilitará la vía de escape o una posible “ayuda” a nuestras manos desnudas. Importante, muy importante, no dudar sino actuar. No pensar sino reaccionar.

Bajo estas premisas se llevan a cabo las clases de defensa personal en nuestra escuela.

Nota: No he pretendido entrar en técnicas o conceptos técnicos, sino dar mi propia visión de qué entiendo como defensa personal. Estaré encantado de leer tu comentario sobre qué es para ti la defensa personal.

Saludos.

 

 

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