Ya comenzadas las clases con su ritmo normal y regular me enorgullece ver como hemos conseguido subir un gran peldaño en cuanto al trabajo diario. Desde lo pequeños con apenas 4 años hasta los senpais e instructores que imparten las clases han subido las exigencias y estamos en el camino que siempre nos ha caracterizado.

A veces se hace duro el entrenamiento, tanto a nivel físico como mental, pero el esfuerzo diario es el único camino posible para alcanzar grandes metas.

No hay atajos, ni tampoco los buscamos. Entrega, sacrificio, dedicación, esfuerzo y disciplina es nuestra única vía, la de todos aquellos que elegimos el duro y gratificante camino de las artes marciales.

Por otro lado, cada vez somos más los que después de una dura jornada de prácticas compartimos un momento distendido de charla con los compañeros y donde se vuelve a poner de manifiesto que nuestra escuela es más que eso, es un lugar donde los compañeros pasan a ser amigos y los profesores nos marcan nuestra vida diaria.

Por ello quiero dar las gracias a todos aquellos que hacéis que Kyohan, aun con la marcha de nuestro maestro, siga manteniendo el espíritu de hace 15 años.

 

Anuncios